Hoy ha sido un día
dominguero de excursión, hemos ido a ver un crematorio de la ciudad de Calcuta.
Los crematorios están en la orilla del río porque tiran las cenizas y los
restos de los muertos al agua, este río es un afluyente del Ganges. Ha sido una
experiencia muy chocante y no muy agradable, ya que hay una especie de
rectángulo donde esta el muerto rodeado de troncos y le prenden fuego, por
tanto algunas partes del cuerpo eran visibles. Las cenizas del muerto te rodean
y salen volando por encima del río, después, dependiendo de la casta de la
persona que se esta incinerando, se tira al río más o menos carbonizada. En el
agua no se veía nada desagradable pero, imaginaros, estaba muy muy sucia. Así y
todo había gente bañándose, lavando la ropa y, incluso, familiares haciendo
rituales dentro del agua. Para ellos esa agua es sagrada, para nosotros un foco
de infección. Lo más curioso, es la forma que tienen ellos de ver la muerte,
ningún familiar estaba triste en el crematorio porque piensan que esa persona
va a reencarnarse, que la vida no se acaba aunque mueras, y que en principio va
a tener una vida mejor (dependiendo de si se ha portado bien o no en esta
vida). Cerca de los crematorios estaban las vías del tren, en las orillas de
estas vive la gente más pobre en barracas hechas con plástico y palos.
Seguidamente, hemos
cogido otro taxi y nos ha llevado a un paseo cerca del río donde había unas
barquitas. Hemos subido a las barcas y nos han hecho un recorrido de 45
minutos, este nos ha servido para desconectar del ruido de la ciudad y para
relajarnos al sol.
Sin duda, ha sido
una mañana entretenida y diferente, Calcuta nos sigue sorprendiendo.
Hola morenaza.... ja veig que no t'atura ni el monzó. Pensa que la mirada d'aquestes criatures és molt especial. Hi ha admiració, curiositat, respecte... i això et farà gegant. Estem pendents de vosaltres i molts petons de l'Enric i el Francesc. Cuida't climentona pel món!!
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