martes, 28 de julio de 2015

19/07/15 LLEGADA A JAIPUR



El primer día en Jaipur fue como agua de mayo, además lo esperaba con mucha ilusión, mis expectativas eran buenas y no me fallaron. Nada más llegar notamos el cambio de Calcuta-Jaipur, la ciudad era menos sucia.Los taxis eran más nuevos, no eran los típicos taxis antiguos que hay en Calcuta y los cuervos tampoco revoloteaban por las calles.

Cuando entramos al hotel, una sonrisa se dibujo en mi cara, era un palacete de un antiguo maharajá y ahora es propiedad de un importante militar del país. Tenía un amplio jardín de césped y florecillas, y todo el hotel estaba decorado muy rustico con muebles antiguos, pero muy bien conservados. Las habitaciones estaban muy limpias y desde la ventana se veía la piscina del hotel toda llena de azulejos que formaban dibujos hindús, aunque el agua estaba un poco turbia debido a la lluvia, además aquí no tienen depuradoras.

Después de descansar un poco, nos subimos en un “tucu-tucu”(es una especie de cochecillo de tres ruedas muy típico de la India) que contratamos para todos los días en Jaipur. Nuestro conductor era muy majo y pronto le pusimos el nombre de “machine”. Llegamos a la Ciudad Rosa, que es una calle toda llena de edificios rosas con comercios pequeños. Seguidamente, fuimos a una tienda donde nos mostraron el proceso de estampación de las telas y los telares, allí aprovechamos para comprar.

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