Cogimos un tren
dirección Benares. El tren de buenas a primeras impacta, en cada vagón hay
pequeños compartimentos con ocho literas de color marrón, el espacio es
reducido y la luz tenue. Cada uno empieza a colocarse en sus literas, al menos
hay aire acondicionado y sabanas limpias. La familia hindú que ocupan las
literas de abajo nos mira con curiosidad. El baño, es un agujero en el suelo
con unas repisas a cada lado para poner los pies y por el agujero se pueden ver
las vías del tren como van pasando a medida que avanzamos. Mejor dormir porque
la noche será larga, nos quedan 14 horas de trayecto.
Después del curioso
viaje, llegamos a la ciudad sagrada. Cogimos un “tucu-tucu” y después de sufrir
por nuestras vidas, de lo mal que conducen, llegamos al hotel. El hotel, estaba
escondido en uno de los callejones característicos de la ciudad. ¡Es increíble,
tienes ascensor! Aquí en la
India es difícil encontrar comodidades, no sabemos lo bien
acostumbrados que estamos en España…Es muy nuevo y moderno, después de dormir
en el tren esto es un lujo. Durante todo el día descansaremos y nos dejaremos
mimar por las comodidades y la limpieza del hotel.
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