Hemos cogido un tren
dirección Agra, viajamos bastante cómodos en asientos reclinables y pude dormir
las cuatro horas de trayecto.
Una vez en la ciudad,
dejamos todas las maletas en una habitación de un hotel y nos vamos a ver el
impresionante Taj Mahal. Llegamos a la puerta del parque que rodea el gran
monumento y andamos unos 10 minutos bajo el sofocante calor, hoy no corre ni
gota de aire y el sol ha salido con intensidad. Nos dividen en una cola a las
mujeres y en la otra los hombres para pasar por los estrictos controles
militares que hay para poder acceder. Entramos sin problema y ahí esta, vas
pasando por el arco de una puerta preciosa y vas viendo a lo lejos la silueta
perfecta del Taj Mahal. Es precioso todo de mármol blanco y con una estructura
perfecta lo mires por donde lo mires, aunque tengo que decir que me lo
imaginaba mas grande. Dentro era muy bonito pero había demasiada gente que no
paraba de empujar y hacía mucho calor, eso estropeo un poco el momento. No solo
es bonito como monumento, sino que su historia de amor y luego la historia de
lucha entre padre e hijo lo hace más interesante.
A la tarde fuimos a
Agra Fort, es un fuerte muy bonito desde donde se puede contemplar el Taj Mahal
y el río que esta a su lado, como estaba atardeciendo el paisaje era mucho más
espectacular.
Tanto en un
monumento como en el otro, nos sentimos un poco incomodas ya que todo el mundo
nos hacía fotos por ser extranjeras y nos pedían hacerse fotos con nosotras.
Parecía que el monumento fuésemos nosotras.
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