Hoy ha sido el
último día en la escuela como voluntarios. Hemos entrado clase por clase para
despedirnos de los alumnos. Todos pedían autógrafos y se abalanzaban sobre ti
para ser los primeros en tener tu dedicatoria. Es increíble la admiración que
tienen por nosotros, nos tratan como héroes o famosos y realmente ¿Quiénes
somos? Somos personas normales igual que ellos, que han tenido la gran suerte
de poder viajar y conocer a gente tan agradecida como ellos. Hemos intentado
aportar lo mejor de nosotros junto con nuestros conocimientos para poder
aportarles un ratito de sonrisas, diversión, salir de la rutina y sobretodo
actuar como lo que son, niños. Hemos aportado un granito de arena de nuestra
manera de educar, sin duda, muy diferente a la que tienen aquí; pero también
nos han aportado muchos valores a nosotros y hemos aprendido con ellos.
Nos han hecho un
baile, nos han cantado y nos han regalado una banda con fotos nuestras
compartiendo momentos con ellos, junto con un Power Point con el resumen de
estas dos semanas. Es un detalle muy especial, un gran recuerdo de momentos que
me han llenado mucho como persona. He salido de la escuela muy emocionada, por
una parte de tristeza porque se que nunca podré volver a ver a estas bellísimas
personas pero, por otro lado, de alegría por lo bueno vivido.
Al atardecer, nos
hemos reunido con algunos maestros, directores de las diferentes escuelas,
representantes del departamento de educación de la India y el dueño de la cadena
de escuelas, St. Julians Day School. Y allí estábamos nosotros en un salón de
un hotel de lujo con buffet y barra libre. Vaya contrastes tan diferentes
puedes encontrar en cuestión de horas.
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