jueves, 2 de julio de 2015

03/07/15 - LLEGADA A LA INDIA



Nada más bajar del avión nos espera una noche muy húmeda, ha llovido y el suelo mojado y la humedad que se pega en la piel lo refleja. Salimos del aeropuerto y cogemos un taxi, aquí es donde realmente empieza la aventura. 

Aquí las carreteras son muy inseguras, los coches no tienen cinturones y  no existen normas a la hora de conducir, así que los 40 minutos de trayecto nos los pasamos sufriendo y deseando llegar al hotel. Los coches se saltan los semáforos en rojo, no usan los intermitentes porque pitan para avisar que van a adelantar, hacen adelantamientos por cualquier tipo de carril y pasan muy cerca de bicis, animales y personas sin inmutarse. 

Durante el camino, observas la realidad de Calcuta. Hay gente durmiendo en grupos y dispersos por todas las aceras, gente lavándose con el agua de los charcos, basura por todas partes como si la calle fuese un vertedero, perros callejeros por todos los lados y ratas que corretean tan tranquilas por la ciudad.

Llegamos a la puerta del hotel y la gente nos mira como si fuésemos una atracción, para nosotros lo raro es lo que estamos viendo y para ellos los raros somos nosotros. En el hotel nos atiende un hombre muy simpático que conoce a nuestro profesor de los años anteriores, los otros trabajadores duermen en los pasillos del hotel (aun es de madrugada) y nosotros nos distribuimos en las habitaciones y volvemos a alucinar. El baño no tiene ducha, hay que lavarse con cubos de agua, la limpieza deja mucho que desear y decidimos entre todas que compraremos sabanas nuevas porque las que hay no son fiables. 

El calor empieza a notarse bastante y nos toca relajarnos un poco y dormir, ya que en breve estaremos en pie para desayunar.

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